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sábado, 21 de julio de 2018

Cuartetas. Rosas y ortigas


Rosas y ortigas
.
No todo huele a rosas
cuando la noche es fría,
ni vuelan mariposas
cuando se muere el día.
.
El tiempo ya pasado 
ruge como un león,
en un acantilado
llamado sumisión.
.
Allí yacen fatigas,
logros y desengaños,
y crecen solo ortigas
al borde de los años
.
Son ortigas sintéticas
carentes de color,
que crecen esqueléticas
allí donde hay dolor.
.
A veces la bonanza
se aferra al imposible,
y busca una esperanza,
da igual si es invisible.
.
Mas al final la suerte 
solo es vida prestada,
porque al llegar la muerte,
todo termina en nada.

Coplas. Tú en mi cuerpo y yo en el tuyo


Tú en mi cuerpo, y yo en el tuyo
.
¿Y si hablamos con las manos
hasta encontrar un final,
o rompemos con las normas
y nos dejamos llevar?.
.
Con la lava del deseo 
recorriendo nuestra piel,
quemaríamos instantes
de lujuria y de placer.
.
¿Y si unimos nuestras bocas 
para sellar unos besos
que devoran los susurros
con el néctar del aliento?
Los cuerpos se fundirían
hasta solo quedar uno.
Contaríamos las horas
tú en mi cuerpo y yo en el tuyo.

Décimas. Una escalera al cielo


Hay canciones que dejan huella , mi dedicatoria a una de las canciones mas bellas y que me transporta a mi adolescencia y me llena de nostalgia cada vez que la escucho.
.
Despierto días pasados
y noches de terciopelo,
con una escalera al cielo
que tiene sueños gravados.
Y despiertan animados
con un sonido envolvente,
los recuerdos que mi mente
guarda en todos sus rincones,
allí siguen las canciones
atadas con mi presente.
.
Subo y bajo la escalera
con las notas que en su día
llenaron de melodía
mi rebelde primavera.
Y a veces aunque no quiera
si me da la calentura,
pierdo toda compostura
con los solos de guitarra,
y hasta grito cual chicharra
si la voz no me censura.

Soneto Las penumbras del invierno


Las penumbras del invierno
.
Era un hombre cansado y confundido,
delante de una losa, y de rodillas,
con lágrimas vagando en sus mejillas,
y un dolor que atacaba sin sentido.
.
Llegaban las penumbras del invierno,
flores muertas y pétalos helados,
trajes negros y cuervos angustiados
surgiendo de la boca de su infierno.
.
La pena quiso ser su acompañante
haciendo mas amarga la derrota.
De vida no quedaba ni una gota
solo una espesa niebla penetrante..
Y en medio de un silencio sepulcral ,
observaba su propio funeral.

Soneto con rimas esdrújulas A UN POLITICO


A un político ( escoja usted el que quiera) 
Soneto con rimas esdrújulas
.
Para hablar de un capullo sin ser drástico,
y dar una versión sin ser ridícula,
me tendré que amoldar a la película,
y redactar el guión en plan sarcástico.
.
Era pues un señor algo monástico,
un tonto con diploma y con matrícula,
una piedra molesta en la vesícula,
un patán que decía ser fantástico.
.
Tenía una sonrisa un tanto apática,
queriéndola vender de democrática
y prometiendo logros instantáneos.
.
Y así , con su manada de espontáneos,
logro ser solo un bobo con su báculo
presidiendo un patético espectáculo.

Serventesios. El hoy es un ayer para mañana



El hoy será un ayer para mañana
.
Los huesos que este ser mortal encierra
perdieron los poderes de la infancia,
la fuerza del ayer hoy los destierra, 
los deja a muchos años de distancia .
.
Mas a veces regresan de algún modo
instantes de un pasado peregrino,
e intentan alegrar cualquier recodo
o grieta que ha quedado en el camino
.
La infancia con su piel de porcelana
más tarde o más temprano es un recuerdo.
El hoy será un ayer para mañana
si el tiempo como tal está de acuerdo 
.
Quizá con la vejez, vuelva el infante
a pedir un lugar en el presente,
quizá mirar atrás deje delante
a toda una nostalgia que se siente .

Soneto Muros de polvareda


Muros de polvareda
.
No me sueltes la mano todavía
que eres todo lo bueno que respiro,
y sella otra victoria en el papiro
sin soltarme la mano, vida mía.
.
Quiero ver en tu cara la alegría
y la luz de tus ojos si te miro,
que tus labios me besen ,si suspiro,
por temor a perder tu compañía.
.
Eres madre la cuna de mis sueños,
la fábrica de grandes y pequeños
milagros, conseguidos con amor.
No me sueltes la mano por favor,
que se acerca una densa polvareda
y tras sus muros, poco es lo que queda.
.