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viernes, 29 de marzo de 2024

Soneto: Si miras bien


Si miras bien
.
Si miras a la rosa que florece,
verás allí tu vida, viejo anciano,
cuando cierra las puertas el verano
todo color se pierde, palidece .
.
El tiempo, con arrugas aparece
y te quema la voz, tarde o temprano,
cual rosa tal parece que es liviano
el polen en el cuerpo que envejece.
.
Los años van cayendo sin demora,
como hojas amarillas en el suelo;
todo futuro deja de existir
.
Cada instante que pasa te devora ;
en la vejez los días van con velo
y a espaldas de las ganas de vivir.
.

Fotografía y poema Ramón Bonachí.

Prosa rimada: Del uno al cien

 


Del uno al cien (Prosa)
.
El uno es el que empieza, es el primero,
hasta los quince largo es el camino;
millones de caricias en las manos
y besos, todos ellos con destino.
El quince duda mucho de un “te quiero”
y mientras se encamina hasta los veinte
se llena de razón, el muy rebelde,
y no atiende a la voz de la experiencia.
El treinta va lleno de interrogantes
y busca en los cuarenta la paciencia,
observa de reojo toda esencia
que dejó el anterior minutos antes.
El sesenta ya va de medio lado
con la mochila llena de recuerdos,
persigue a los setenta con cuidado,
pues dicen que este anda poco cuerdo.
Al ochenta lo llaman "el abuelo",
no piensa en el futuro, solo suma,
y mientras lo hace cómo tierna pluma,
da besos y caricias con anhelo.
Quizá el noventa o cien se dejen ver,
pero aquel uno que empezara un día
a llenar el casillero de alegría,
ese, no va a volver, murió al poco de nacer.
.
Fotografía y poema Ramón Bonachí.

Soneto: Con zapatos ligeros


.

Com zapatos ligeros .

Los trigales parecen estar vivos,
se colocan los brotes en hilera,
la ocasión de elevarse se acelera
y aparecen los bellos adjetivos.
.
A saber los porqués y los motivos
que transporta el color en primavera,
los perfumes y aromas, donde quiera
que despierten, se vuelven exclusivos.
.
Decoradas las flores del paisaje
con pigmentos diversos y al azar,
acicalan de nuevo la campiña.
.
La estación, rebosante de equipaje,
se dispone de nuevo a caminar
con zapatos ligeros, por la viña.
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Fotografía y poema. :Ramón Bonachi.

Romance alejandrino : Testimonio

 


Testimonio (A mi padre)
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Comiste con los platos repletos de agonía
y bebiste miserias de una dura posguerra,
se te quemo la piel cantando el cara al Sol
y guardando silencio más allá de la puerta.
Quizá por ser yo joven te vi con otros ojos
y me olvide del miedo que sufrías de cerca,
tal vez por eso mismo faltaban los “te quiero”
tal vez por eso mismo andaba siempre a ciegas.
Pero a pesar de todo, crecí en un buen entorno
nunca entraron en casa las sonrisas impuestas,
tu le abriste camino al nombre y apellidos
y le diste un motivo a mis palabras huecas .
En esa cara oculta (que descubrí mas tarde)
estaban los esfuerzos de comidas y cenas,
un cariño escondido sufriendo por los suyos
y soportando heridas quizá más de la cuenta.
Que pena la impotencia de este sentir tan mío,
ahora que te entiendo me corroen las quejas ,
lamento ese vacío que puse entre tus manos
pues hoy es el vacío que mis manos sujetan.
Aunque ya sea tarde, me puede el sentimiento,
me invade en lo profundo, pasados los sesenta,
si he logrado momentos de paz y de cordura
todos llevan tu nombre corriendo por mis venas.
Repleto voy de errores desde recién nacido,
repleto de recuerdos que dan vueltas y vueltas,
todos te dan las gracias por ser vivos instantes
aunque llegue tan tarde el valor de la ausencia.
.
Fotografía y poema : Ramón Bonachí.

Soneto : Enamorado

 



Enamorado
.

Dicen que el verbo amar, no tiene ciencia,
y el amor no es factible sin su peso,
quizá peco de amor, quizá en exceso,
cuando sienten mis ojos tu presencia.
.
“Te quiero”, es la palabra, y con frecuencia,
espero otro “te quiero” de regreso
con la misma pasión que yo profeso
y lejos de que ofrezca resistencia.
.
¡Oh!, momentos de amor apasionado,
¡Oh!, momentos de vida placentera
que llegan con el beso acostumbrado.
.
Rayo de luna, Alcazar desnudado,
este mi corazón se me acelera
y me confiesa estar enamorado.
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Fotografía y poema Ramón Bonachí.

Soneto : Bajo el cielo


Bajo el cielo
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Revive nuestro ayer, nuestra epopeya,
de noche, con un brillo vivo y puro
que falto de lo propio, me apresuro
a verte en mi silencio , bella estrella.
.
Asoma, llega pronto cual centella,
que tengo en mí un pesar ciego y oscuro,
hurgando en la nostalgia, y me torturo,
pues luego llega el alba y me atropella.
.
¡Oh!, estrella, esa espiral de auras cruciales
es todo lo que queda bajo el cielo
de aquel que te recuerda y que te añora.
.
Alumbra mis rincones más vitales
y brilla en las entrañas de un anhelo
que dice que te extraña y que te llora.
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Fotografía y poema Ramón Bonachí. 

Soneto: Cada Viernes Santo


Cada Viernes Santo .
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¿Quién le pone a “mi Bien” esa corona?
¿Quién es ese lacayo inesperado
que agranda su malicia y su pecado,
con esa faz bicéfala y burlona?
.
¿Quién es ese que tanto se obsesiona
en clavarlo a una cruz desabrigado.?
¿Quién hurga con la lanza su costado
mientras el cielo acoge su persona.
.
¡Oh!, ¡dónde está la voz desconocida,
para secar de lagrimas el suelo
y no olvidar el nombre del sayón?
.
¡Oh!, ¿quién le pone clavos a la vida
para esconder así su propio celo
dentro de su enfermizo corazón?
.
Fotografía y poema : Ramón Bonachí.