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viernes, 3 de octubre de 2025

Soneto alejandrino: Oidos sordos


Oídos sordos
.
Él dejó su mensaje de paz y de esperanza
con el claro deseo que la bondad exige;
mas el mal que responde por aquel que lo elige
se acomoda en las fauces de la vil desconfianza.
.
Con los oídos sordos , lo negativo avanza,
y no hay lugar seguro si nadie lo corrige ;
solo asoman tormentas de aquel que las dirige
en inclina todo el peso de una ciega balanza.
.
En este mundo escaso de buenas sensaciones,
el mal cabalga libre como potro alocado
mientras el bien se arrastra con el corazón yerto.
.
Con las palabras llenas de buenas intenciones
y con la tinta roja de un odio ensangrentado,
Él dejó su mensaje pero con poco acierto.
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Fotografía y poema: Ramón Bonachí.
.

Soneto Alejandrino: Mi estrella


Mi estrella
.
Tan lejos y tan cerca anda mi estrella
en este firmamento que acompaña;
mientras, mi vida va con saña o maña,
lacrando cada paso que descuella.
.
La leve transparencia de la huella
que quedará tras su locuaz campaña,
será la que tal vez logre la hazaña
de no dejar en pie ni una querella.
.
El adiós que ha de haber llegado el día
en que mi voz por lógica se apague,
desde este firmamento que me guía
.
quizá mi buena estrella no divague
y decida brillar con osadía
hasta que el infinito se la trague.
.
Fotograafía y poema: Ramón Bonachí.
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Sextetos italianos: Eclipse


Eclipse (Sextetos italianos)
.
Selene dejó abiertas las puertas de la ciencia
durante el tiempo exacto de una pactada noche,
con su locuaz misterio, vagando alrededor.
Mirando como siempre su mágica presencia
vi como se eclipsaba su blanquecino broche,
perdiendo por un tiempo todo su resplandor.

Mis ojos encontraron un halo de ternura
cuando una luz amiga se deshizo del velo
que impedía a Selene lucir con claridad.
En la quietud solemne de su blanca figura
el eclipse dejaba a ser parte en un cielo
tan infinito como su misteriosa edad.
.
Una vez más ,Selene, en su concha de plata,
asomaba despacio con la piel de alabastro
y entraba en los dominios de un nuevo anochecer.
Allí midiendo el paso con su cara de nata
y su sedoso vuelo, sin dejar huella o rastro,
lucía sus encantos antes de descender.
.
Fotografía y poema : Ramón Bonachí.
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Soneto a una pintura: Picarona


Soneto a una pintura
.
Picarona

En un claro vaivén vuestra figura
bien parece una bella mariposa,
al lado del jazmín clavel o rosa
sois más que una fantástica pintura.
.
Tal vez ocasionáis esa locura
que provoca pensar en otra cosa,
más allá de mostraros tan graciosa
hay quien busca algo más a baja altura.
.
Mas tampoco de deis mucho revuelo,
que no puede cazaros desde el suelo
por mucho que de santo se disfrace.
.
Y si el ir y venir tan bien os place.
dejad que pique i pique en el anhelo
que a la vista dejasteis como anzuelo.
.
Poema Ramón Bonachí.
Pintura : El columpio . De Jean Honoré Fragonard

Soneto: En el rincón de los pesares


A la persona que me lo dió todo y no se quedó nada para ella . a mi madre.
.
En el rincón de los pesares , (Soneto asonante)
.
Nunca mayor quietud se vio en tu frente,
ni heladas como un tempano, tus manos
cuando dejaste de tener en brazos
al Sol que sostenías en diciembre.
.
Y yo que fui semilla de tu vientre
sonrisa y llanto de un amor cruzado,
quise estar a tus pies, fríos, descalzos,
mas yo no estaba allí, y si la muerte.
.
Me quedé sin hablar, llorando a solas
en el basto rincón de los pesares,
con el alma partida, casi rota.
.
Si yo pudiera verte y abrazarte
de nuevo, entre el calvario de mis horas
tu adiós no dolería tanto “madre.”
.
Fotografía y poema Ramón Bonachí.

Serventesios: Himno a un momento errante


Con los ojos abiertos , un momento,
los cierro… y el momento, se ha perdido ;
mis sueños solo son polvo en el viento,
y mueren sin haberse conocido.
.
Bajo un cielo infinito, me he quedado,
en un parco lugar de extensa nada,
toda la libertad que me he disfrutado
ha sido injustamente desterrada.
.
Tan solo puedo recordar ahora
un momento de gloria y poderío,
ese vivir sin limites añora,
un ayer que negaron fuese mío.
.
No hay nadie calentándose en la hoguera
ni canciones al díos que tuve un día
solo hay polvo aumentando mi ceguera
y el viento como eterna compañía
.
He perdido la fuerza en el trajín
que he sufrido, por culpa del instante,
en que abriera los ojos con el fin
de no ser un momento más, errante.

Serventesios: Abandono


Abandono (serventesios)
.
Mirando el mar veo partir mis sueños,
se van y dejan un sabor salado;
no importa si son grandes o pequeños
se van con las caricias que te he dado.
.
Con qué ligeros pasos me abandonas,
dejando muy atrás todo lo hecho,
después de navegar por anchas zonas
y despertar mañanas en el lecho.
.
Tu adiós me deja ver tan solo estelas
de espuma blanca, sobre un mar tejido
de recuerdos, que van arriando velas,
y todas de la nave del olvido.
.
Se pierde la mitad y más querida
de la parte más dulce de los dos;
te llevas, de mi vida, media vida
y yo solo me quedo con tu adiós.
.
Fotografía y poema: Ramón Bonachí.